LectiideChimie nace de una convicción: la química se aprende cuando se puede tocar, observar y comprobar. Por eso cada ficha de nuestro catálogo está pensada para que el profesorado de secundaria y bachillerato encuentre experimentos verificados, con materiales accesibles y explicaciones que conectan lo que ocurre en el vaso de precipitados con la teoría del libro de texto. No buscamos recetas sueltas, sino secuencias didácticas que den sentido a cada práctica.
Nuestra trayectoria
Desde la primera ficha publicada hasta la comunidad de docentes que hoy comparte prácticas verificadas, cada etapa ha consolidado nuestro compromiso con la enseñanza de la química en secundaria y bachillerato.
Publicamos la guía de reacciones ácido-base con indicadores naturales, un material que nació de las dudas reales de estudiantes en clase y que hoy sigue siendo el más consultado del catálogo.
Incorporamos protocolos de manejo de materiales y fichas de riesgo para cada práctica. El objetivo fue claro: que ningún experimento se realice sin conocer antes sus precauciones específicas.
Lanzamos una colección de proyectos clasificados por nivel de dificultad y tiempo de ejecución, pensada para que los estudiantes puedan preparar sus demostraciones con autonomía y supervisión docente.
Añadimos hojas de registro, listas de materiales y plantillas de informe de laboratorio en formato imprimible. Cada recurso se revisa con un grupo de profesores antes de publicarse.
Abrimos un espacio donde docentes envían variaciones de los experimentos y cuentan cómo adaptaron las fichas a sus grupos. Hoy el catálogo crece con esas aportaciones reales del aula.
Nuestra trayectoria
Lo que empezó como un cuaderno de prácticas compartido entre docentes se ha convertido en un catálogo de referencia para secundaria y bachillerato. Estos son los hitos que han marcado nuestro camino.
Publicamos la práctica del repollo morado como indicador de pH en un blog de aula. La respuesta de otros profesores nos animó a sistematizar el formato: materiales, procedimiento, explicación y seguridad.
Consolidamos el proyecto como publicación independiente con un consejo editorial de cinco docentes de ciencias. Definimos los criterios de verificación experimental y el sistema de clasificación por dificultad y tiempo de ejecución.
Ante la demanda de los centros, lanzamos una colección de guías específicas para preparar proyectos de feria. Cada guía incluye rúbricas de evaluación, cronogramas sugeridos y adaptaciones por nivel educativo.
Incorporamos experimentos con productos cotidianos: fermentaciones, oxidación de frutas y detección de almidón. El objetivo era conectar los conceptos teóricos con la experiencia manipulativa fuera del laboratorio.
Creamos una red de institutos que prueban cada ficha antes de su publicación. Esta validación en condiciones reales de aula nos permite ajustar tiempos, cantidades de material y advertencias de seguridad.
Superamos las 150 fichas verificadas y estrenamos recursos descargables para el aula. Mantenemos el compromiso original: experimentos seguros, materiales accesibles y explicaciones que conectan con el currículo.